Amor de consumo

María Guirao – Psicóloga

Hoy en día con el avance de la informática y las telecomunicaciones parece relativamente fácil conocer gente nueva. El uso de las redes sociales es actualmente una de las herramientas más utilizadas a la hora de buscar pareja. Por un lado, considero que es muy positivo el poder conocer fácilmente y de forma cómoda a una posible pareja sentimental, aunque por otro creo que pueden llegar a generarse dinámicas negativas alrededor, por supuesto las redes sociales aquí no son más que meras herramientas. Cuando digo dinámicas negativas me refiero a que la facilidad de conocer gente nueva puede llegar a ayudar a percibir las relaciones de pareja de forma consumible, cambiando algo que ya no funciona por algo nuevo.

Seguramente el lector habrá escuchado alguna vez frases como: “Si no te hace feliz déjalo” o “ya no siento lo mismo, quizás ya no quiero a mi pareja”. En mi opinión, estas premisas deberíamos usarlas con cuidado, si la prueba de que “ya no quiero a mi pareja” es que “ya no siento lo mismo que antes” quizás esta persona se estaría precipitando al pensar en dejar la relación y la ruptura no entre en sus planes.

Es un error habitual pensar que la veracidad del amor que tenemos hacia otra persona es directamente proporcional con el impulso y los sentimientos pasionales que nos genera en momentos determinados. Es cierto que al principio de una relación esos sentimientos, por así decirlo, están a flor de piel y la atracción que sentimos por la pareja siempre es alta, pero ¿qué ocurre cuando ya pasamos un tiempo con esta persona y estos sentimientos ya no son los mismos? ¿Quiere decir que ya no queremos a nuestra pareja?

Quizás las preguntas tengan que ser otras, ya que si nos preguntamos cómo nos hace sentir esa persona nos centramos mucho en la otra parte y no tanto en nosotros mismos. Si se tienen estos dilemas las preguntas también deberían ir orientadas a: ¿Qué es lo que yo valoro en esta relación?, ¿cómo me gustaría que fuera mi relación?, ¿qué puedo hacer yo para mejorar esta situación? o ¿qué partes de ti valoran positivamente esta relación? Así la atención va más a un locus de control interno, y sentimos que está en nuestra mano manejar estos pensamientos, es mucho más positivo que el estar simplemente centrados en qué es lo que sentimos por el otro.

Es cierto que es complicado comenzar a hacernos estas preguntas, sobre todo cuando se tiene el impulso de culpar al otro de por qué la relación no funciona, esto se suele hacer, en la mayoría de las ocasiones para aliviar la culpa. Entonces si esto ocurre, si no llega a haber una reflexión interna sobre su parte responsable en la pareja, la persona caerá otra vez en una nueva relación y, muy probablemente, no aprenderá de la anterior, manteniendo quizás las dinámicas mencionadas anteriormente.