Yo ideal vs. yo real

María Guirao – Psicóloga

Hoy en día muchas de las personas que acuden a servicios de psicología privada demandan mejorar su autoestima. Cada vez se le está dando más importancia en nuestra sociedad a trabajar en la relación que tenemos con nosotros mismos, y, desde mi punto de vista, creo que es un hecho positivo para la calidad de vida de las personas el querer mejorar nuestra visión de nosotros mismos.

Uno de los primeros puntos que se trabajan en terapia con el objetivo de mejorar nuestra relación con nosotros mismos es entender los conceptos del yo real y el yo ideal. Carl Rogers, un psicólogo humanista del que alguna vez he escrito en esta columna, teorizó que cuanta más sintonía compartan el yo real y el yo ideal de una persona la misma percibirá un sentido de congruencia y bienestar en cuanto a sí misma.

Quizás en primera instancia parezca complejo, pero para nada lo es. Lo primero sería entender qué son o qué representan estos dos fenómenos. El yo real es lo que las personas percibimos o pensamos que somos, la idea que tenemos sobre nosotros mismos. Y, por otro lado, el yo ideal es el concepto que tenemos de lo que nos gustaría llegar a ser. Entonces, según la teoría de Rogers, la autoestima dependerá de la distancia que exista entre estos dos fenómenos. Si la persona ve cercanos estos dos conceptos sentirá mayor bienestar consigo misma, pero si es al contrario este hecho le generará malestar o, en otras palabras, baja autoestima.

Teniendo la teoría clara, el siguiente paso sería darnos cuenta o ser conscientes de estos fenómenos individualmente. Animo al lector que quiera trabajar en estos constructos que haga un ejercicio de reflexión siguiendo los siguientes pasos. En un primer momento piense sobre su propia autoestima, si considera que es positiva o por el contrario se podría mejorar (en ambos casos es interesante hacer este ejercicio de introspección). El segundo paso sería escribir en una lista sus defectos, aquellas cosas que no le gusten de sí mismo, por ejemplo: no me gusta de mí que digo las cosas sin pensar previamente. El tercer paso sería escribir estos mismos defectos convirtiéndolos en cualidades de su yo ideal, por ejemplo: mi yo ideal es una persona que piensa las cosas antes de decirlas.

En mi opinión, es muy importante hacer cada cierto tiempo esta reflexión personal, para mejorar nuestra relación con nosotros mismos. Haciendo el ejercicio anteriormente comentado, el lector, además de pensar en sus yo ideal y yo real, puede ver plasmado en el papel lo que le gustaría llegar a ser y si se aleja mucho de la realidad. Si este fuera el caso y el yo ideal de la persona fuera muy diferente al yo real, según la teoría de Rogers esta persona tendría una percepción de sí misma negativa. En este punto podría ser interesante que se trabajara en acercar las percepciones del yo ideal a la realidad, haciendo uno mismo por cambiar aquellas cosas que le generan malestar, dentro de los límites realistas, por supuesto.