El precio del bienestar

Joaquín Castaño Balsalobre

Hay personas que, cuando ven una situación compleja en términos económicos, culpa a los impuestos como el comodín que para todo vale y así poder solucionar sus males. Y es que si durante la pandemia aparecieron como ‘setas’ ilustres expertos en epidemiología y máster en pandemias, no fue menos cuando el volcán de la Palma entró en erupción en donde la plantilla de vulcanólogos aumentó considerablemente sobre todo en las redes sociales. Con la guerra de Ucrania no iba a ser menos la aparición de expertos en geopolítica que diariamente nos iluminasen con las claves para la solución del conflicto armado.

Ahora, con la huelga de un sector de los transportistas en España, algunos no podían dejar la oportunidad de demostrarle al mundo todo lo que saben e ilustrarnos con sus conocimientos, y aparecen en tropel un ejército de odiadores profesionales, muy bien adiestrados, que aprovechan cualquier tema y cualquier circunstancia para intentar golpear al Gobierno de España. Da igual del tema que se hable, el ejército ‘ilustrado’ tiene la solución al problema y le suma la coletilla de que Sánchez es parte del problema y que Abascal es parte de la solución.

Con la situación actual, algunos transportistas no aceptan el acuerdo al que el Gobierno ha llegado con los representantes legales de la mesa del transporte. Se ha aprobado un paquete de ayudas valoradas en 5000 millones de euros para paliar la situación que están atravesando.

Ante cualquier conflicto siempre te encuentras el mismo perfil: personas cuyo único objetivo es desgastar al Gobierno, si se habla de la subida de la luz la culpa la tiene el gobierno por no bajar el IVA, si la subida se produce en el combustible, por la situación bélica de Ucrania, la culpa la tiene Sánchez por no bajar los impuestos, si la banca deja de prestar atención personalizada a las personas mayores, después de los extraordinarios beneficios que se reparten, el problema también lo tiene Sánchez. Y dentro de ese perfil te encuentras a personas que no terminan de hacer un razonamiento lógico. Tachan al Gobierno de España de Socialcomunista pero piden que se regule el mercado.

Ahora los odiadores profesionales han emprendido una cruzada contra los impuestos, se ve que dentro de sus conocimientos entienden que los impuestos son el problema para solucionar los problemas de la inflación, del precio del combustible.

En varias ocasiones he salido en defensa de que los impuestos no son el problema sino más bien la solución, pero algunos entienden que eso no es así. En algún momento he puesto varios ejemplos como que en marzo de 2020 el precio del diésel estaba en nuestro país en 0,889 €/l y en marzo de 2022 a 1,872€/l, los impuestos en estos dos años no se han tocado son exactamente los mismos y, por cierto, en España la carga fiscal del carburante es de las más bajas de Europa. Entonces, si hace dos años el precio del carburante era mucho más bajo que el actual gravándose con los mismos impuestos ¿qué es lo que hay que hacer? Pues me atrevo a decir que precisamente no son los impuestos lo que hay que bajar, sino regular el precio del combustible y arbitrar ayudas para que baje el precio.

No sé si somos conscientes de todo lo que se mantiene con nuestros impuestos, se mantiene un Estado de Bienestar impensable hace 45 años, con esos impuestos se mantiene la sanidad en toda su amplitud desde la asistencia a la atención primaria o un tratamiento oncológico que si no fuese por el sufragio del Estado muy pocos podrían hacer frente, con nuestros impuestos se mantienen los sistemas educativos, desde las edades muy tempranas hasta el sistema universitario, con nuestros impuestos se financia la Ley de Dependencia, con nuestros impuestos se bonifican los medicamentos, con nuestros impuestos se financian infraestructuras necesarias para tener un grado de bienestar tal y como lo conocemos en la actualidad, con nuestras cotizaciones a la Seguridad Social mantenemos un sistema público de pensiones que es la envidia del mundo.

Luego algunos aprovechan que el ‘Pisuerga pasa por Valladolid’ para denunciar que el Ministerio de Igualdad tiene un presupuesto plurianual de 20.000 millones de euros y desconocen que en ese presupuesto más del 90% se destina a políticas para las familias, para lograr la igualdad entre hombre y mujer con, por ejemplo, la puesta en marcha de la escolarización para niños de 0 a 3 años, o que si vas a ser madre tengas un permiso por nacimiento de ese hijo y eso suponga que, durante 16 semanas, se tenga un permiso, es decir, casi 6000 € de media que vas a estar cobrando durante esas 16 semanas, pero eso lo paga el Estado.

Nuestros impuestos también sirven para mantener un sistema de ayudas a los sectores que lo necesitan como nuestros agricultores, nuestros ganaderos.

Yo, por lo pronto, seguiré defendiendo nuestro sistema de Bienestar y la financiación de este a través de impuestos, porque de momento, en 45 años nunca se ha vivido mejor en esta nuestra España a pesar de las situaciones diabólicas que estamos padeciendo como una pandemia de la COVID, una guerra. Nuestro Estado de Bienestar necesita de gente que lo defienda frente a los que hacen suyo el trazo gordo y el simplismo de las cosas.