La eterna búsqueda de un sentido

María Guirao – Psicóloga y sexóloga

Una de las preguntas más difíciles de responder en la historia de la humanidad es la de: “¿cuál es el sentido de nuestra existencia?”. ¿Alguna vez te has preguntado para qué estamos aquí o cuál es el sentido de tú vida? Desde la psicología humanista se considera que la tendencia de las personas a hacernos estas preguntas entra dentro de nuestra naturaleza como seres humanos, en otras palabras, nos preguntamos sobre nuestra propia existencia porque somos conscientes de la misma.

En mi día a día observo a personas que están pasando por momentos complejos en su vida y comentan que sienten un vacío o vacíos existenciales, como si su vida no tuviera un sentido. Por supuesto, cuando las personas nos deprimimos podemos sentir esta falta de sentido y cuestionarnos genuinamente la verdadera razón de existir. Según los psicólogos humanistas, que centran su trabajo en el estudio de la persona como ser único e inigualable, lo que el ser humano busca en sí mismo no es la felicidad, sino un motivo para ser feliz, ya que cuando encontramos este motivo, la felicidad es la consecuencia. Por lo tanto, creo que las personas necesitamos tener un motivo que dé forma a nuestros actos y decisiones.

Una de las claves que se deben tener en cuenta a la hora de entender este fenómeno es que la existencia en sí ya es motivo para estar vivo, aunque cada persona es responsable de encontrar su sentido propio. En muchas ocasiones las personas sienten este vacío existencial porque llegan a la conclusión de que nunca se han planteado el para qué hacen las cosas o se dan cuenta que su motivo es superficial o impuesto por otras personas, no siendo ellos mismos los que toman esta decisión, lo que los puede llevar a un estado de ‘sin sentido’ el cual puede generar sufrimiento, frustración y angustia. Ocasionalmente, las personas intentamos paliar estas sensaciones negativas mediante una búsqueda del placer superficial y a corto plazo, aunque este comportamiento no llega a llenar el vacío. Además de eso estos comportamientos pueden mantenernos apartados un tiempo de la búsqueda de este sentido.

Todo lo comentado me lleva al punto de pensar que el lector se puede estar preguntando: “y ¿cómo sé cuál es el sentido que debo darle a mi vida?”. Por supuesto quiero recordar que es humano hacerse estas preguntas. Además, todas las personas somos capaces de dar el sentido a nuestros actos, pero para ello debemos ser conscientes y escuchar lo que nosotros mismos tenemos que decirnos. No obstante, es posible que nuestro sentido vaya cambiando conforme nuestra vida nos hace adaptarnos a las diferentes situaciones que se nos van presentando. En este eterno estado dinámico de la existencia, la psicología humanista afirma que: la persona no hace las preguntas a la vida, sino que las va respondiendo con el sentido de sus actos.