La falta de orgasmo femenino

María Guirao – Psicóloga y sexóloga

La anorgasmia es una disfunción sexual, consiste en que la persona no es capaz de sentir un orgasmo mientras mantiene relaciones sexuales. Es una disfunción porque esta incapacidad genera un malestar psicológico a la persona. Además, en muchas ocasiones la persona con anorgasmia ha intentado, por sus propios métodos, conseguir el orgasmo, pero muy probablemente no ha llegado a cambiar esta realidad, y esto le genera frustración.

En el ámbito de la sexología, la ciencia que estudia la conducta sexual humana, se estudia tanto la anorgasmia femenina como la masculina, pero hoy nos vamos a centrar en la anorgasmia femenina, ya que en teoría suele ser la más común entre la población.

Es complicado llegar a calcular cuál es la prevalencia de mujeres que mantienen una anorgasmia, ya que sería difícil llegar a hacer un estudio de estas características, pero se habla de que alrededor de un 30 % de mujeres en todo el mundo no consigue sentir un orgasmo manteniendo relaciones sexuales.

Las causas de la anorgasmia pueden ser, por una parte, fisiológicas, por ejemplo, que se esté tomando algún tipo de medicación que disminuya el reflejo del orgasmo o se esté teniendo algún desequilibrio hormonal. O, por otra parte, pueden ser psicológicas, que suele ser en la gran mayoría de los casos. En muchas ocasiones una falta de información y una educación sexual de poca calidad influye en que las mujeres no vivan la sexualidad de una forma del todo sana.

Esta falta de información genera muchos tabús y prejuicios a la hora de conocer nuestra sexualidad. En la sociedad actual existen varios mitos en cuanto al orgasmo que no ayudan, sino todo lo contrario. En primer lugar, se piensa que existen dos orgasmos: el clitoriano (que se siente a partir de la estimulación del clítoris) y vaginal (a través de la estimulación de la vagina). Nada de esto es cierto, solo existe un orgasmo, solo que hay diferentes formas de estimular la vulva para sentirlo y estas formas podrán modificar las sensaciones finales.

Otro de los mitos que no ayudan a esta disfunción es el creer que el orgasmo se consigue y que además de eso es objetivo final de tener relaciones sexuales. Por un lado, el orgasmo no se puede buscar, ya que es un reflejo, un reflejo involuntario, por supuesto, que ocurre cuando la persona está relajada. Por lo tanto, si la persona está vigilante y preocupada porque no consigue el orgasmo esto no va a ayudar a que se relaje y disfrute del momento presente, va a estar pensando en que no lo consigue, no lo va a sentir y le va a generar frustración esta situación. Imagino que se entiende que de alguna forma esta dinámica es como “la pescadilla que se muerde la cola” y puede generar con el tiempo la nombrada disfunción.

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