Nos están engañando

Joaquín Gómez Carrillo

Los gobiernos lo saben. Saben que las eléctricas nos están atracando, y encima con el agravante de que lo hacen con una pistola de plástico, con una escopeta de las que disparaban un corcho atado a un hilo bramante, con un revólver de aquellos que explotaba mixtos de crujío; cómo no lo van a saber los gobiernos, si tienen asesores por un tubo. Pero, amigo, como ya no hay ‘pobreza energética’, pues oye, a quien Dios se la dé, que San Pedro se la bendiga.

Nos tienen engañados. Las eléctricas se lo han montado de tal forma que parece que es imposible tocarles narices. Ellas han elaborado un sistema de valoración y cobro de la energía que parece que es inamovible, que está, ¿cómo diríamos?, ¡blindado!, como si fuera la mismísima Constitución, que ni dios se atreve a meterle mano. El gobierno nuestro, a nuestro pesar, atadico de pies y manos frente a los señores de la energía, se ha atrevido, como mucho, a bajar el IVA (en realidad el tipo impositivo sobre la luz para las familias debería ser, no el ‘reducido’ del 10%, sino el ‘súper reducido’ del 4%, como el del pan y el agua). Y no se atreve a más el gobierno, pues los señores de la energía, en cuyos consejos de administración integran a desertores del arado, digo de los altos cargos de la política, son capaces de cortarle la luz a la Moncloa o al sursuncorda que se pusiera por delante.

Pero todo es un gran engaño, y lo saben los políticos, los gobiernos y los ‘desertores’ que, con sueldos públicos y prebendas del Estado, maman de la teta grande en los consejos de administración de las eléctricas y el gas. ¿Ustedes lo saben también, que nos están atracando con un montaje que ellos se han montado porque les ha dado la gana y parece que nadie lo puede desmontar, y hasta el gobierno gobernante sabe que el arma del atraco de las eléctricas es de pego y se calla?

Vamos a ver, primero, ¿por qué tienen que subastar todos los días la energía que suministran a los consumidores?, ¿porque ellos nos dicen que tiene que ser así? ¿Se subasta todos los días el agua que llega a nuestros grifos?, no, ¿verdad? ¿Se subasta todos los días el pan que amasan los panaderos y que se vende a la gente?, no, ¿verdad? ¿Se subasta todos los días la leche que ordeñan los ganaderos a las vacas y que es distribuida a las tiendas?, no, ¿verdad? Pero, los señores de la energía, nos dicen que los kilovatios hay que subastarlos diariamente; vale, ¿y quiénes pujan en la subasta? Pues en la mayoría de los casos la misma entidad subastadora. ¡Madre mía, que lío, ¿y cómo es eso? Fácil: las grandes compañías se desdoblan, triplican, cuadruplican. Es la misma, pero con distintos CIF (a efectos fiscales son distintas, pero a ustedes que no les engañen: son la misma empresa); o sea, como Juan Palomo: yo me lo guiso y yo me lo como.

En cuanto al precio del megawatio, ese que todos los días bate records, y nos lo cuentan en RNE y la TVE como algo díver: ¡récord!, ¡récord, en la historia del engaño del precio de la energía!, ¡pasen y vean los megawatios a trescientos y pico euros! (es díver porque ya no hay pobreza energética en los hogares, eso pasó a la historia en cuanto se instaló el gobierno gobernante), ese precio se lo sacan de la manga del birlibirloque y todo el mundo a callar, o nos encañonan con el revólver de mixtos de crujío (o ‘clujío’, como decíamos los zagales de entonces). Ese precio no crean ustedes que tiene una razón de ser como los precios de todos los productos: coste de producción, almacenaje, transporte, distribución, etc. No, no, los señores de la energía han rebuscado en las teorías de los economistas y han dicho ¡hombre, esto me gusta!, y valoran en relación al ‘coste de oportunidad’; ¡y eso qué es lo que es! Muy sencillo, es el cálculo de lo que costaría ‘no producir’ los megawatios. ¡Pero qué barbaridad!, ¡pero qué retorcidos! Sí señor, eso por ejemplo es como si uno va a un restaurante y pide unas pataticas cocidas y se las cobran como si no se las hubieran servido: el dueño piensa que esas patatas hubieran tenido la ‘oportunidad’ de, en lugar de servirlas solas, pues que hubieran sido con pulpo a la gallega; ¿precio del platico de patatas solas?, el de tres raciones de pulpo. ¡Oiga, que yo sólo me he comido tres patatas cocidas! Ya, le cuenta el camarero, pero el precio de las patatas es el del coste de oportunidad. ¡Qué risa!, ¿no?, pero esos son los triles que manejan las eléctricas, y a callar to el mundo.

El ‘coste de oportunidad’ tiene algunos fallos, porque claro, si los molinos de viento no dan vueltas, el coste de oportunidad es cero: no pueden utilizar el aire para otra cosa; y si los paneles solares dejan de producir, el coste de oportunidad es cero: no pueden destinar el sol para otro negocio; y en cuanto a las centrales nucleares, si deciden guardar el uranio para otro momento o menester, es más costoso el parón y puesta en marcha de la central que cualquiera oportunidad. ¡Anda leche!, y qué hacemos entonces. Tranquilos, es fácil (fíjense ustedes qué jodíos son los fulanos estos), establecemos -dicen ellos- el llamado ‘precio finalista’. ¡Anda!, ¿otro conejo de la chistera? Pues claro: cobraremos el mismo precio para todo el paquete del ‘mix energético’ de la subasta diaria en relación al mayor coste de oportunidad, y, como siempre están las obsoletas centrales de fuel y de ciclo combinado con gas, que esas sí podemos aplicarles un alto coste de oportunidad, pues arreglao. ¿Y cuándo nos podamos abastecer sólo con las energías limpias? ¡Jajaja!, siempre diremos -dicen ellos- que, al menos unos poquicos megas del mix diario vienen del gas o el fuel, ¿y quién nos va a decir que no? Naide; y el gobierno, menos. (En el restaurante han servido cien raciones de patatas, pero como un cliente ha pedido caviar, pues precio de caviar para todos).