El metaverso y el futuro

Juan Pedro Ruiz Guerrero

Ahora que estamos a principio del 2022, me parece que sería buena idea revisar algunas ideas/innovaciones a las cuales, quizás, se le dio poca prensa aunque es probable que tengan gran impacto sobre nuestras vidas. Una de esas ideas/innovaciones ha sido el denominado “Metaverso”.

Para empezar, el hecho de que Facebook® haya cambiado su nombre a Meta® parece no haber hecho mucho eco en el mundo de las noticias. Muchos de quienes lo destacaron como noticia  opinaron que Mark Zuckerberg (dueño de la mayoría de las acciones de Facebook…hmmm…Meta, o por lo tanto, dueño de Meta) solo buscaba hacerle un lavado de cara a la empresa. Y es que Facebook ha sido enfoque de muchas malas noticias. Quizás la peor haya sido que los ejecutivos sabían que su plataforma impulsaba a jóvenes, sobre todo chicas, a suicidarse. Pero velaron por los beneficios ya que, al haber prohibido esas “noticias”, hubiesen perdido ingresos.

Bueno, ¿qué es el Metaverso? Para empezar, son dos palabras: meta, que significa “transcendente” o “transformativo”. A su vez, verso es una contracción de la palabra “universo”. Así que, juntos, Metaverso puede significar: “algo que transciende o transforma el universo”. La palabra fue inventada por el autor ciberpunk Neal Stephenson en su novela Snow Crash. Aunque Zuckerberg anunció que dedicaría decenas de miles de millones de dólares para desarrollar la versión Metaverso de Facebook (Meta es ahora la matriz con las filiales Facebook, WhatsApp® y Instagram®)[1], ni él ni sus ingenieros son pioneros, ya que muchas otras empresas, como Disney®, Microsoft®, Google®, etc., han hecho planes similares.

Bueno: ¿y qué? os preguntaréis. Pues, según los expertos, el Metaverso será la plataforma del futuro como lo es hoy en día Internet. Pero, a diferencia de Internet, Metaverso se verá en 3 dimensiones. De hecho, Metaverso es una colección de nuevas tecnologías que se han ido desarrollando durante los últimos 20-30 años. Estas incluyen la realidad virtual y aumentada, Blockchain y las criptomonedas. Todo eso funcionando a través de miles de millones de líneas de código informático. Así que algunos lo denominan el Santo Grial de la informática.

Pero, ¿en qué nos afectara en el día a día? diréis. Pues imagínate son las 6 de la mañana en un día del año 2030 y te despierta con un suave zumbido de tus altavoces Smart. El mes, la semana o el día anterior, los habías programado con tu música preferida, con las noticias, o lo que desees. De hecho, los lunes te despiertas con las noticias ya que es el primer día de la semana. El resto de la semana con música clásica. Y el viernes con un poco de punk para darte energía el último día de la semana. Quizás estén conectados a unos lectores biométricos que están en el techo de tu dormitorio, en tu colchón o en tu reloj smart que todavía tienes en la muñeca. Así que el sistema que gestiona tu vivienda (piso o casa), reconoce tu estado de ánimo, y hace una selección adecuada para ella.

Como no has trabajado en una oficina desde la pandemia del 2019, denominada la gripe de Wuhan por algunos, pero más conocida como el Covid-19, tienes tu rutina de trabajo en casa. Resulta que ayer noche te fuiste de fiesta, bebiste de más y regresaste un pelín tarde. Así que te es difícil levantarte esta mañana. Bueno en realidad, no te fuiste de fiesta ya que no saliste de casa. Más bien, te pusiste el casco de realidad virtual (“RV”) y te reuniste en una sala común con varios amigos que también estaban en casa con sus cascos RV, así como otras miles de personas que disfrutaron de un concierto al “aire libre”. Solo costo 20€ o, mejor dicho, 20 EuroBits (€B) u otra criptomoneda que tu sistema, vinculado con tu banca, pagó automáticamente. Pero el alcohol que bebiste sí era de verdad (real). Así que también lo es tu resaca.

Y ni necesidad de ducharte, afeitarte o vestirte para tu primera reunión del día, aunque sí te pones una camiseta (¿limpia?), pero te quedas con los pantalones del pijama. A la hora de ir a la “oficina”, te pones los cascos RV. Ya no tienes una torre o un portátil, pues todo está en la “nube” (the Cloud). Para los que te ven, aparece el avatar que has seleccionado, que se te puede parecer, o quizás es una imagen que has seleccionado. Esta mañana, lo vistes con un traje gris y camisa blanca, corbata roja y unos zapatos Oxford con calcetines negros. Si hace falta, seleccionas un par de gafas de los miles que tienes para elegir, aunque en el Metaverso no hace falta gafas, pero están a la moda este año. De hecho, este avatar es totalmente distinto al que elegiste para asistir a la fiesta de ayer noche.

Tienes varios correos electrónicos pero la mayoría no son importantes y los echas a la papelera con un movimiento de muñeca. Dictas una respuesta a tres y reenvías el último a un colega de la oficina junto a una anotación de voz tuya y un fichero que contiene las últimas ventas y beneficios de tu departamento (o un diagrama para una pieza de un coche u avión, o…).

Antes de la reunión, revisas unos apuntes…bueno, en realidad el sistema te lee los apuntes, así que no lees nada. Como vas corto de tiempo, el sistema te lo lee 1,5 veces más rápido que la velocidad normal. A las 10 te “reúnes” con John (en Chicago), Heidi (Ginebra), Vladimir (Moscú) y Yashiv (Tel Aviv). Todos habláis en vuestra lengua natal ya que el Metaverso traduce todos los idiomas en tiempo real. Muchos, incluso tú y tu empresa, trabajan en el “mundo real”, fabricando “productos reales”. Pero sabes que las personas con futuro trabajan en la “nueva economía”, diseñando y creando productos y servicios virtuales. Si solo supieras codificar, ya serías vicepresidente, piensas.

El resto del día consiste en otras reuniones y algo de trabajo, lo cual incluye terminar de preparar una presentación importante para el día siguiente. A las 3 de la tarde, finalmente, te quitas tu casco VR. Se dice que próximamente ya no se necesitará casco. La realidad virtual se mostrará en cualquier sitio como un holograma (recordemos la película Minority Report). Antes de irte de la oficina, decides cumplir una promesa que hiciste a tu madre (real) y le haces una visita en su casa (virtual).

Esta noche tienes una fiesta estilo Goth y buscas el traje Goth que compraste hace unos años cuando jugabas a ese juego virtual de vampiros. Te costó 5 €B, o unos 50 Euros. Utilizas el Blockchain para transferir tu traje Goth (en forma de NFT, Token No FungibleNon Fungible Token in inglés) del “mundo” del juego virtual a tu nuevo avatar para la fiesta de esta noche. Antes de la fiesta, revisas el coche que deseas comprarte, un Lamborghini Diablo V¸ que cuesta 50 €B (o unos 500€). Has estado ahorrando el dinero que ganas como barman en un bar (virtual) del planeta (virtual) XYZ. Casi todo el mundo tiene un trabajo “real” y otro “virtual”. Aunque se puede convertir Euros en eB, cuando más ganes en el mundo virtual, menos dinero real tienes que gastarte para “vivir” en el mundo virtual.

Según los expertos, la mitad de todos los puestos de trabajo se encontrarán en el Metaverso tan pronto como en el año 2035. También dicen que el PIB del Metaverso sobrepasará el de la economía real a partir del 2050.

¿Es posible ese mundo, que quizás se aproxima demasiado a la película The Matrix? Pues…sí. El mundo ha vivido varias olas de cambios bruscos, los cuales se han ido acelerando. No hace tanto tiempo, tuvo lugar la revolución industrial. El transistor dio paso al ordenador en los años 80. Internet en los 90. La década de los 2000 estuvo marcada por los móviles. Ahora, quizás, es la hora del Metaverso. Seguro que la mayoría nos resistiremos … al principio. Recuerda que eso ocurrió con el Internet, los ordenadores eran de gran tamaño con pequeñas pantallas en blanco y negro. Nos conectábamos al internet con módems de acceso telefónico de velocidad muy lenta (¿cuantos minutos (¡!) esperábamos para bajar solo una página?). El sistema operativo era Windows 95 y no existían Facebook, Instagram, Twitter®, YouTube®, TikTok®, etc.

La infraestructura del Metaverso es la fibra óptica y el despliegue de la red 5G, aunque aún falta mucho por hacer. Para empezar, el casco RV es todavía “primitivo”, demasiado lento, incómodo y caro. Pero eso se solucionará rápidamente. Más difícil es la solución al problema de la logística, porque el Metaverso necesita miles de millones de líneas de código, así como los protocolos y estándares para asegurar que todas “encajan” perfectamente.

Pero quizás la pregunta que deberíamos hacernos es si realmente queremos llegar (¿entrar?) en ese mundo. A lo largo del tiempo, si recordamos, la mayoría de la gente se opuso al uso de nuevas tecnologías. ¿Cuánto tardo Ud. en comprarse un ordenador? (¿Se acuerda de lo grande que eran y de lo pequeña que eran las pantallas en blanco y negro? ¿Quizás su padre o abuelo se resistió a comprar un televisor en color?) ¿Un portátil? ¿Un teléfono “smart”? (¿Se acuerda de lo grande y caro que era un teléfono móvil?). Pero eran el futuro, y ahora el presente.

Al día de hoy, el Metaverso sirve para ser una emisora de dibujos animados con avatares que se parecen a personajes de caricatura (¡y sin piernas!). Pero los expertos opinan que es el futuro. El sistema de comunicación 5G no se está instalando para mejorar los programas de televisión si no para el Metaverso. ¿Quizás el futuro que describo os asusta u horroriza? No debería visto las horas que hoy en día nos pasamos frente a las pantallas de un ordenador o teléfono “smart”. La “realidad” es que el Metaverso podría solucionar problemas reales como la necesidad de viajar físicamente por el mundo. Se podría educar a los menores de manera más eficiente y eficaz. El sobre-consumismo (comprar de más de lo que necesitamos y de lo que NO necesitamos) se solucionaría y daría un poco de paz al planeta ya que la mayoría de las compras se haría de manera virtual. Sería un mundo con más igualdad (el sueño de la ministra Montero, con sus 451.000.000 de presupuesto) ya que la edad, raza, género, discapacidad y aspecto físico serían irrelevantes.

Pero peligros también hay. ¿Quién regulará el Metaverso para asegurar la privacidad de los datos? ¿Quién va a prevenir que el Metaverso no esté dominado por unas pocas empresas tecnológicas? ¿Qué métodos tributarios se impondrán, ya que seguiremos necesitando infraestructura en la vida real? ¿Quién asegurará que la gente no se vuelva adicta al Metaverso (tu mundo real será mucho más aburrido que el virtual)? ¿Y qué se hará con los que se vuelvan adictos?

La otra pregunta es: ¿para cuándo ese “mundo”? No lo sé. Aunque Zuckerberg propone unos 5-10 años, los expertos no están tan seguros, pero sí predicen que para el final de esta década veremos mejores y más baratos cascos RV y aplicaciones útiles. Seguro que porno, shopping y video juegos serán los primeros que nos involucrará en el Metaverso. Habrá una gran demanda de habilidades técnicas, habilidades de programación y habilidades de diseño, pero el Metaverso requerirá habilidades creativas de todo tipo.

Para bien o para mal (depende de nosotros), el Metaverso es el futuro…próximo.

[1]     Hace poco, anuncio que crearía 10.000 puestos de trabajos en la Unión Europea para este proyecto.