Cuando no se tiene deseo (deseo sexual hipoactivo)

María Guirao – Psicóloga

Cuando una persona deja de sentir un deseo generalizado de mantener relaciones sexuales con otras personas, no solo con su pareja sino con las personas en general, y este hecho le preocupa o le genera malestar. No sería algo tratable si no genera malestar, o, dicho de otra forma: si la persona se encuentra bien con su poca apetencia no estaríamos hablando de una disfunción.

Hablando de las causas de esta disfunción, en primer lugar, en el contexto individual, causas de la poca apetencia podrían ser varias: que la persona esté pasando por una desregulación hormonal, un periodo de estrés en el trabajo, una bajada de autoestima o si, por ejemplo, la persona está tomando algún tipo de medicamento que disminuya la libido.

En segundo lugar, en el contexto de pareja, existen otras causas que llevan a esta disminución del deseo. Una de ellas podría ser la rutina, es normal que cuando se tiene una pareja estable la pareja llegue a mantener una rutina, y esta rutina también puede ser sexual. La rutina sexual sería, por ejemplo: mantener relaciones sexuales de la misma forma, comenzar el encuentro con el mismo ritual, hacerlo los mismos días de la semana, etc. Otra de las causas es las diferencias entre los dos miembros de la pareja en cuanto a su deseo sexual. Ocurre muy frecuentemente que una persona en la relación tenga menos deseo sexual y la otra tenga más, esto es algo normal, aunque en muchas ocasiones lleva a conflictos. Y, en mi opinión, la causa más genuina del poco deseo en pareja suele ser los conflictos en la relación. Cuando la relación se encuentra en una etapa compleja, con muchas peleas y distanciamientos, suele ocurrir que, por parte de uno o de los dos, no exista mucho deseo. Esto también es algo normal, puesto que la intimidad en una pareja estable va muy de la mano al deseo.

Entrando en materia, más que hablar de las causas de la falta de deseo, me parece mucho más interesante hablar de por qué se mantienen. En muchas ocasiones se mantienen relaciones sexuales sin ganas, sin deseo, y se mantienen quizás por pensar que se lleva tiempo sin tener relaciones y que ya toca, por costumbre o por miedo a que la pareja con la que se está se vaya con otra persona. En la gran mayoría de los casos cuando una persona inicia una relación sexual no se disfruta del todo, y por lo tanto este recuerdo lo tendrá muy accesible para la siguiente relación sexual, no teniendo así mucho deseo para repetirla. Desde lo que he observado a lo largo de los años, este fenómeno se repite en muchas parejas.

Para acabar, comentar que lo curioso del deseo es que cuanto más lo busquemos menos lo encontramos. El truco está en no exigirse tener ganas, sino en dejarse llevar y no culparse si no se tienen. Las personas buscamos lo que nos hace sentir bien y evitamos lo que nos genera malestar, por ello, intentemos vivir la falta de deseo como que hay veces que es normal y esto nos genera malestar: sería bueno poder buscar ayuda.

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