¡Qué alegría! ¿Cómo estás? Cuéntame…

Joaquín Jordán. Tu boticario de cabecera.

Pregunta.- Pues asustado, porque he escuchado que hay varios niños con la enfermedad de manos, pies y boca, y me preocupa… Me puedes ayudar.

Respuesta.- Hola, sí yo también lo he escuchado esta semana.

Te diré que la enfermedad de manos, pies y boca es una infección generalmente benigna de causa vírica, propia de la infancia, ya que presenta una máxima incidencia entre 1 y 3 años. Debido a que se trata de una enfermedad muy contagiosa se presenta en forma de brotes, donde una persona infectada puede transmitirle el virus a otra persona. Los virus causantes pertenecen a la familia de los enterovirus (p. ej. Coxsackie A6, Coxsackie A16, o el enterovirus 71). En concreto, las secreciones de la nariz y la garganta, el líquido de las ampollas o las costras, o las heces contienen partículas de virus. Por tanto, deberemos evadir besar, abrazar al paciente así como evitar el contacto con superficies y objetos posiblemente contaminados, o compartir tazas, vasos, cubiertos o juguetes. Hay que mantener la atención sobre todo en situaciones de riesgo como el momento de cambiar pañales a un bebé infectado, o la higiene del paciente. También puede contagiarse al compartir botellas de agua o biberones. Raramente, también se pueden contraer los virus al tragar aguas recreativas, como el agua de las piscinas, si no están adecuadamente tratadas con cloro y se contaminan con las heces de una persona que tenga la enfermedad. A causa de su posible contagio, la primera medida profiláctica que vamos a comentar es que en el caso de que un niño presente algún síntoma debe quedarse en casa y evitar ir a la escuela, a la guardería o a los jardines. Por su lado, los cuidadores, harán por lavarse bien las manos y evitar tocar los ojos, la nariz o la boca tras entrar en contacto con un posible paciente infectado.

Los síntomas iniciales pueden confundirse con los de la gripe (influenza), fiebre, disminución del apetito, dolor de garganta, y malestar, en algunos casos se observa que babea más de lo habitual. Hay que estar atento, si transcurridos uno o dos días, su hijo presenta llagas dolorosas en la boca (herpangina). Para ello observaremos la presencia de puntitos rojos, en la parte de atrás de la boca, que se convierten en ampollas dolorosas. En estados más avanzados, el niño puede presentar una erupción, manchas rojas planas y a veces con ampollas no solo en las palmas de las manos y las plantas de los pies, sino que también podría aparecer en las rodillas, los codos, las nalgas o el área de los genitales. En este caso lo ideal es mantener las ampollas o las costras limpias y evitar tocarlas ya que, como he comentado antes, en el líquido en las ampollas y las costras podría contener el virus. Incluso cuando las ampollas parece que se ha curado.

La mayoría de las personas infectadas mejoran espontáneamente en 7 a 10 días. Las complicaciones de esta enfermedad son raras. La más frecuente es la deshidratación. Es por ello por lo que hay que asegurarse que los pacientes beban suficientes líquidos. Muy raramente, las personas podrían perder las uñas de las manos y los pies después de haber tenido la enfermedad de manos, pies y boca. En estos casos, la persona generalmente perdió la uña dentro de unas pocas semanas después de enfermarse. Por lo general, la uña creció otra vez por sí sola. Es muy raro que la enfermedad evolucione a meningitis viral y, muy raramente, una pequeña cantidad de pacientes contrae encefalitis (inflamación del cerebro) o parálisis (no pueden mover partes del cuerpo).

Si bien no existe un tratamiento específico para la enfermedad, sí se pueden tomar medidas para aliviar los síntomas y prevenir la deshidratación. Así, la primera medida es incrementar la ingesta de líquidos; es cierto que la presencia de las llagas en la boca puede hacer que tragar sea doloroso, por lo que el paciente no quiera beber mucho, pero sí debe hacerlo sobre todo si viene acompañado por fiebre. Ofrecerle líquidos fríos puede facilitar su ingesta. En el caso de necesitar controlar la fiebre o el dolor causado por las llagas en la boca, siga las indicaciones de su médico y nunca les dé aspirina a los niños. Y si el paciente tiene menos de un año debemos acudir al pediatra. Si se diera el caso de que una mujer embarazada cree que podría haber estado expuesta a la enfermedad o que podría tener la enfermedad debe ponerse en contacto son su médico. Podemos resumir que en el caso de que pensáramos que nuestro hijo presenta o puede presentar esta enfermedad, lo aislaremos, evitando el contacto cercano con otros niños, controlaremos su estado de hidratación, y como medida higiénica nos lavaremos las manos tras tocar o manipular los objetos que el paciente haya tocado, evitando tocarnos las mucosas de los ojos, nariz y boca.

Finalmente recordaremos que, si bien los enfermos son más contagiosos durante la primera semana, a veces, pueden transmitir el virus a los demás durante días o semanas después de que los síntomas hayan desaparecido, luego la profilaxis es quizás el aspecto más importante a la hora de evitar la enfermedad. En el caso de requerir consulta con su pediatra aconsejo la cita telemática o a través de la aplicación del SMS.

Espero que haya sido de tu ayuda.

Te esperamos en #dejanoscuidarte. Puedes enviar tus dudas y preguntas por WhatsApp al teléfono 698 591 122.

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