El PP reincide

Joaquín Castaño Balsalobre

Esta semana pasada hemos conocido que el principal partido de la oposición ha sido condenado por la Audiencia Nacional por corrupción. Esto ocurre por segunda vez, ya que en la primera condena por corrupción a un partido político en España, el Partido Popular, este tuvo que pagar más de 245.000 euros por beneficiarse de la trama, por todos conocida, a título lucrativo.

Tres años después de la primera condena por corrupción, la Audiencia Nacional condena por segunda vez al Partido Popular al sentenciar que la reforma de la sede del PP de la calle Génova de Madrid se pagó con dinero de la caja B del partido. De la misma forma, condena al extesorero, Luis Bárcenas, a dos años de cárcel y al PP como responsable civil subsidiario.

La Audiencia Nacional juzgaba si el Partido Popular pagó con 1,5 millones en negro la reforma de su sede entre los años 2006 y 2010, y si escamoteó los impuestos correspondientes a la Hacienda Pública. Todo un ejemplo de servidores públicos, evadiendo a Hacienda.

El PP depositó 1,2 millones en la cuenta de consignaciones del juzgado para evitar su embargo, como responsable civil por los posibles delitos cometidos por el extesorero Bárcenas, el exgerente Páez o el arquitecto que la reformó, Gonzalo Urquijo.

Casado y nuestro paisano Teo quieren renunciar a toda costa a ese PP, al PP que ganaba elecciones dopado con dinero B, tal y como han demostrado los tribunales. Dinero de extraña procedencia, y es que los actuales líderes del PP quieren alejarse de ese PP, pero de forma inexorable hablar del PP en este país es hablar de corrupción de forma sistémica.

Creo que, a estas alturas, todo el mundo o casi todos reconocen que en cualquier organización puede existir algún chorizo, al margen de eso, lo del PP no tiene nombre. Durante años, es decir, tal y como ha reconocido la justicia, el PP se ha financiado de forma ilegal desde su fundación por el franquista Manuel Fraga, y han hecho una forma de vida y de funcionamiento cotidiano: la corrupción.

A casi nadie le extraña tampoco que esto sea así, lo que no deja indiferente a nadie es que a estas alturas, tras dos condenas de la Audiencia Nacional, algunos ciudadanos quieran negar la mayor y quieran mirar para otro lado o utilizar frases hechas como “son todos iguales”. No. En este país no son todos los partidos políticos iguales, al igual que ningún dedo de la mano es igual, pero a día de hoy, se ha demostrado que el único partido en este país con dos condenas por corrupción es el PP, y le podremos dar las vueltas que queramos, pero eso es así.

Y tanto es así, que hasta los actuales líderes quieran renunciar a ese PP. En la actualidad existe una batalla dentro del PP entre el poder y la ética en el que están inmersos Ayuso y Casado. Ningunos de los dos líderes de este PP estuvieron en primera línea cuando se produjeron los hechos, es decir, desde su fundación; pero el problema de este PP es que abrazó la corrupción como una forma de vida, y ganaron elecciones dopados de dinero ilegal.

Eso es así, lo que choca con lo legal y no solo con lo legal sino con lo ético y moral ya que el PP siempre ha sido muy beligerante con los asuntos de ETA, y estos días recordaba yo cómo Hacienda emitió un informe de 2014, siendo Cristóbal Montoro Ministro del ramo que ponía de manifiesto que el partido habría pagado parte de la hipoteca de la sede del PP de Bilbao con los donativos realizados por los ciudadanos para poner seguridad privada a los responsables ‘populares’ en Euskadi. Según recogía la prensa de entontes, este informe fue elaborado en febrero de 2014 a petición de la Fiscalía Anticorrupción, que pedía investigar algunos documentos entregados por el extesorero del PP Luis Bárcenas al juez Pablo Ruz al sospechar que se habían podido producir diversas irregularidades en la adquisición de la sede del PP de Bilbao.

Este documento pasó a la Audiencia Nacional y se incorporó al sumario del caso de los ‘papeles de Bárcenas’, y en él se detallaba cómo el PP habría pagado parte de la hipoteca con fondos de una contabilidad paralela llamada ‘Sede Vizcaya’, que presuntamente se habría nutrido de una cuenta de donativos que el partido tuvo abierta entre 1998 y 2005 para dotar de seguridad privada a sus cargos públicos en el País Vasco.

Aunque no se queda ahí, ya que el informe de los expertos también señalaba que se produjeron al menos once transferencias ‘sospechosas’ que no se registraron en la contabilidad oficial del PP.

La justicia de este país, no un partido político o un individuo sino la justicia, ha demostrado que el PP es poco de fiar. Esta sentencia no es la única, ya que por suerte para los españoles, el PP tiene todavía varios frentes abiertos y le queda un clavario judicial del que sin duda no saldrá bien parado.

Hay ya algún líder político del PP que desea, al igual que hicieron con AP (por no pagar las deudas contraídas), cambiarle el nombre, y no sería mala idea si la nueva formación expulsara o no admitiera a personas de dudosa honorabilidad que como viene demostrándose por la justicia tienen comportamientos poco edificantes y que modo lastran la imagen de los políticos en nuestro país.

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