Viaje a Granada (2ª parte)

Toñy Benedicto

Era su último día en Granada. Todas y cada una de las personas que conformaban el grupo estaban muy contentas porque había sido un viaje espléndido, sobre todo por la belleza de la ciudad y la gran cantidad de recuerdos que se llevaban, no solo por los objetos que habían comprado, sino por todas las imágenes que se amontonaban en su memoria. Los comentarios eran semejantes, todos aseguraban que tenían que volver, pero que lo harían con sus familias. Granada había merecido la pena.

Para la gran mayoría fue su primera vez. Habían aprendido muchísimas cosas de la historia de España y por supuesto de Granada, teniendo en cuenta que algunos de ellos apenas fueron a la Escuela cuando eran pequeños porque desde los siete años se los llevaba su padre a trabajar al campo.

El día amaneció brillante y luminoso. Después del desayuno todo el grupo de personas que fue a pasar unos días en la ciudad de Granada se marchó a visitar la Capilla Real y la Catedral de Granada. Tras la visita a la Alhambra el día anterior y de la que quedaron prendados, iban con mucha ilusión y expectación.

En esta ocasión el guía, era distinto al que tuvieron en su visita a la Alhambra, con una peculiaridad, tenía un fuerte y cerrado acento granadino además de ser muy agradable y cercano en el trato. Físicamente aparentaba estar enfermo por la imagen esquelética de su cuerpo, sin embargo, demostró tener una gran energía y empatía.

Comenzó presentándose personalmente

Buenos días zeñores, me llamo Esequiel, voy a zer zu guía y responderé a cualquier duda que tengan. Para ezo eztoy yo aquí.

Los componentes del grupo le agradecieron esas palabras de bienvenida con un fuerte y caluroso aplauso.

Iniciaron la visita por la Catedral. Quedaron impactados por su luminosidad y amplitud.

El guía les informó acerca de que los Reyes Católicos mandaron su construcción en 1492 y se proyectó en principio siguiendo el modelo gótico de la Catedral de Toledo, pero la primera piedra no se colocaría hasta 1523 siendo acabada en el año 1704, es decir 181 años después. El proyecto de la Catedral lo llevó a cabo el emperador Carlos V, nieto de los Reyes Católicos y en ella se pueden observar distintos estilos arquitectónicos como el estilo del Renacimiento, Barroco y Plateresco –finalizando así el guía, su explicación.

Después iniciaron la visita por la Capilla Real.

– Se trata de un templo de culto católico de estilo gótico. En un principio estaba ubicado en el centro de la ciudad de Granada y actualmente forman un conjunto. Se trata de un anexo a la Catedral –así reiniciaba el guía su explicación antes de acceder a la Capilla Real.

– La construcción de la llamada Capilla Real comenzó en el año 1504, años antes que la Catedral. Continuó diciendo que –su grandeza e importancia residía no sólo en la riqueza artística, sino también en el significado histórico y religioso que los Reyes Católicos, especialmente la reina Isabel la Católica, le quisieron otorgar al elegir esta Capilla Real como su lugar de enterramiento, pues significaba el triunfo de la cristiandad sobre el islam ya que su construcción se realizó, precisamente en el lugar donde se asentaba la Mezquita Mayor.

Como curiosidad les puso en conocimiento que fue precisamente la reina Isabel la Católica quien personalmente, la había elegido como el lugar de su enterramiento y dejó escrito en su testamento cómo debía acabarse.

Ezequiel, el guía, continuó su explicación diciéndoles que su nieto, el Emperador Carlos V, fue el encargado de terminarla y además la convirtió en el Panteón Dinástico de toda la familia Real Española. Una vez el grupo de visitantes fue accediendo a la cripta, por una angosta escalera, el guía, continuaba haciéndoles los comentarios oportunos y les dijo que los féretros de hierro depositados en ese lugar pertenecían a Los Reyes Católicos, Isabel y Fernando, la reina Juana la Loca y su esposo Felipe el Hermoso, pero obvió decirles que el féretro pequeñito depositado en un rincón guardaba los restos de un infante llamado Miguel, el primer nieto de Isabel y Fernando, hijo de los reyes de Portugal que falleció poco antes de cumplir los dos años.

Una persona del grupo, se dio cuenta de la existencia de aquel féretro pequeñito, del que Ezequiel no había hecho mención alguna, y que se hallaba depositado en un rincón, por lo que no dudó en hacer a Ezequiel, la pregunta del millón.

– Ezequiel, preguntó el señor, con un tono de voz que estaba entre la inocencia y la candidez,

–¿Y a quién pertenecen los restos mortales que están dentro de ese féretro pequeñito, que se encuentra en aquel rincón?

Ante esa pregunta tan inoportuna, porque Ezequiel no tenía ni idea de la respuesta, en principio se hizo el despistado y miró en derredor suyo al tiempo que le respondía con otra pregunta

– ¿Cómo, a qué féretro se refiere usted?, si son todos grandes.

Para a continuación, tras hacer un gesto de cierta extrañeza respondió dándose la vuelta,

– ¡Ah, ese, ¿el féretro de hierro tan pequeñito y tan abollado que se ve allí al fondo?

– Hombre, por Dios, ese es…

– ¿El rey Fernando cuando era chiquitillo!

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