La incapacidad del PP con el Mar Menor

Joaquín Castaño Balsalobre

La crisis del Mar Menor ha puesto de nuevo de manifiesto que esta región huele a podrido, y los que la llevan gobernando casi 30 años pretenden esconder su incompetencia en una estrategia pueril de confrontación.

Así las cosas, para abordar la política que lleva en marcha el PP en esta Región con respecto al Mar Menor nos tenemos que remontar a 2001, cuando el PP en la Asamblea Regional a través de la aprobación de la famosa Ley del Suelo de 2001, en una de sus disposiciones, dejaba sin efectos la Ley socialista de 1987 que sí protegía el Mar Menor.

Le costó catorce años, pero al final el Partido Popular consiguió tumbar la ley de Protección y Armonización de Usos del Mar Menor que aprobó en 1987 el Gobierno socialista. Fue una norma, la del PSOE, vanguardista para su época, y la desarrolló el equipo del entonces consejero de Obras Públicas José Salvador Fuentes Zorita, aunque nada más nacer fue recurrida ante el Tribunal Constitucional por el exministro Federico Trillo y 55 diputados del PP. Como telón de fondo estaban las pérdidas que podían sufrir los insaciables promotores de la zona y la industria del hormigonado en general.

Trillo, comisionado de aquel grupo, perdió ante los tribunales. Pero quien la sigue la consigue, y en el año 2001 el Gobierno de Valcárcel le dio el tiro de gracia a aquella norma proteccionista de la laguna que tanto molestaba al PP y sus extremidades. La eliminó de un plumazo, enterrándola bajo la ley regional del Suelo, nunca más a propósito, y con un epitafio de una línea. No merecía más una ley tan incordiante.

Desde entonces, no ha existido una ley regional específica de protección del Mar Menor, según corroboran desde la propia Comunidad Autónoma. La norma que se aprobó el 23 de abril de 1987 se anticipó de una forma tan acertada a los problemas que rodean la laguna que justamente su ausencia ha contribuido al actual desastre medioambiental. De hecho, las medidas de protección y armonización de los usos que recogía aquella ley socialista tienen ahora su calco -32 años después- en el plan de ‘vertido cero’ del Ministerio y en el plan de gestión que aprobó el Gobierno regional la semana pasada. Nada nuevo bajo el sol, salvo el moribundo Mar Menor.

La ley promovida por el entonces consejero Fuentes Zorita tocaba de lleno el nervio de determinados poderes socioeconómicos de la zona. Postuló que el Mar Menor era una de las zonas “más necesitadas de protección debido al proceso de transformación de las estructuras socioeconómicas y del modelo de desarrollo al que se ha visto sometido en las últimas décadas”. Aludía a los “impactos y degradaciones que sufría el medio físico-natural” y proponía una “correcta ordenación” de los usos, a través de cuatro instrumentos de planeamiento (las directrices de ordenación, y los planes de saneamiento, armonización y protección).

Proponía asimismo un régimen jurídico especial para salvaguardar los ecosistemas del Mar Menor y espacios circundantes en razón de su interés ecológico, científico, cultural, recreativo y socioeconómico; así como la “reconducción del planeamiento urbanístico como vía idónea para lograr el desarrollo general y urbano del área hacia esquemas compatibles con una adecuada calidad ambiental”. La ley daba incluso al Gobierno regional la potestad de suspender licencias de parcelación de terrenos y edificación.

Recordemos que en 2001 el PP acusaba al PSOE de ser unos desleales y unos antimurcianos por “no querer el desarrollo” de nuestra Región.

El tiempo da y quita razones y lo que está ocurriendo en el Mar Menor no es ni más ni menos que la política que se ha llevado a cabo en todos estos años. Muy a pesar del PP, que ahora pretende responsabilizar al Gobierno de la nación, encuentra que no le siguen ya en esa estrategia ni los suyos, que vienen a la Región, como Casado, y no son capaces de ir al centro del problema del Mar Menor. Se quedaron en la Rambla del Albujón pero no han sido capaces de acercarse a ninguna playa del Mar Menor a decirles a los vecinos y veraneantes su cantinela de que la culpa es del gobierno central. Y no lo hacen porque saben que mienten, porque la gente no les tolerará más disparates y porque sus conciencias están tan limpias como el Mar Menor.

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