La inauguración del embalse de Camarillas en 1932

Francisco Javier Salmerón Giménez

El 29 de marzo de 1932 una comitiva presidencial que transportaba al Presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, al Ministro de Obras Públicas, Indalecio Prieto, al ministro de Marina y a varios diputados atravesó en Cieza un arco del triunfo floral. Una multitud los aclamó a su paso, contenida por la Guardia Civil y por guardias municipales. Su destino era la inauguración de los trabajos de la Presa de Camarillas, en la embocadura del cañón o estrecho de Los Almadenes, en Hellín, muy próxima a la confluencia de los ríos Mundo y Segura.

El primer proyecto de esta presa (Proyecto del pantano de Camarillas, agosto 1930), había sido realizado por el ingeniero Paredes Granados. Uno de los objetivos prioritarios de la CSHS, fundada en 1926, era el aprovechamiento íntegro los recursos hídricos de la cuenca vertiente, por lo que se iniciaron actuaciones para regular las fuentes principales del agua que llegaban a la huerta. El Mundo es el afluente del Segura con mayor volumen de aportaciones, por lo que se había tomado con anterioridad la decisión de aprovechar sus recursos hídricos, construyéndose en 1918 la presa del Talave, embalse situado aguas arriba del actual embalse de Camarillas, lo que permitió mejorar notablemente la disponibilidad de recursos para los regadíos, pero su capacidad era insuficiente para regular las aportaciones totales del río Mundo, por lo que se decidió construir un segundo embalse, el de Camarillas.

La comitiva llegó a su destino cuando la banda municipal de Hellín hacía sonar el Himno Nacional. Aunque el acto no transcurrió como los miembros del Gobierno esperaban, pues en la intervención de un vocal de la Mancomunidad del Segura se deslizaron opiniones negativas al proyecto, lamentándose de la pérdida de terreno para plantar arroz y señalando que el pueblo esperaba verse compensado por este esfuerzo. A continuación, el presidente de la Diputación de Albacete pidió compensaciones “por la pérdida de aguas que van a beneficiar a Murcia”, lo que constituyó el primer episodio de la larga disputa por el disfrute de las aguas manchegas. Prieto, claramente sorprendido, les prometió estudiar el caso para resolver en justicia, pero valorando que la obra inaugurada era una promesa para la riqueza de España, “una promesa segura para la redención del porvenir español”.

Tiempo después diría, con significado profético, que la obra a realizar era una empresa de años, “para lo cual se necesita la asistencia y el concurso de quienes hoy gobiernan, de quienes hoy están en la oposición, de quienes sirven al régimen, e incluso de quienes están contra él”.

La intervención de Presidente Alcalá Zamora, desde un estrado situado a doscientos metros del pie de la presa, se centró tanto en la importancia de las obras de riego como en la necesidad de defender la República. Tras los aplausos de rigor se colocó la primera piedra y todos pasaron a degustar un lunch, atravesando la pasarela del pantano guiados por el Director de Obras Públicas.

De regreso pasaron de nuevo por Cieza que había engalanado sus casas y donde una inmensa multitud detuvo el coche presidencial en la calle Mesones. El Diario de Córdoba informó que “fue sacado a viva fuerza del coche y el vecindario lo llevó a hombros hasta el Ayuntamiento” entre el sonido de las campanas y los acordes del Himno de Riego. Desde su balcón señaló que no le importaba romper el protocolo si así podía corresponder al entusiasmo de la gente.

Después de una recepción oficial la comitiva pudo seguir viaje hacia Murcia, escoltado por miles de ciudadanos que enarbolaban banderas, aglomeración que hizo difícil su partida. En la capital murciana los esperaba el desfile de la Batalla de Flores y en Cartagena una Fiesta de Homenaje a la República con la presencia de Marcelino Domingo, ministro de Agricultura.

La Guerra Civil paralizaría las obras inauguradas ese día de marzo de 1932, así como el Plan de Obras Públicas de Prieto de 1933, inspirado por el ingeniero regeneracionista Lorenzo Pardo. Tras un parón de treinta años las obras se reemprendieron en 1966, siendo ministro del régimen franquista Silva Muñoz.

(Francisco J. Salmerón: ‘La inauguración de las obras del embalse de Camarillas en 1932 y el inicio de la controversia por las aguas de riego’. Revista Andelma, n.º 23. 2014).

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