La Feria de Cieza, este año más que nunca “Caña en mano, sonrisa en boca”

Joaquín Castaño Balsalobre

Cuando llega este tiempo no soy capaz de imaginar un verano, sobre todo, cuando se acercan los días de la feria, de recordar momentos que se guardan en la retina y en la memoria y que son difíciles de olvidar.

Recordar es volver a vivir, y muchas de las imágenes, olores, sabores, vivencias, nos invaden en cualquier momento de nuestras vidas. Recuerdo, como decía, cuando llegan los días de la feria, y sus vísperas, el olor característico de la humedad de nuestro río combinado con otros olores como el de la higuera y los higos. Pasear por la mañana, muy temprano, por las inmediaciones del río y de la Atalaya y disfrutar del placer que son para los sentidos, tanto olfativos como visuales, de cosas tan características de nuestro pueblo.

No puedo dejar de recordar los veranos de antaño, cuando en comidas familiares nos reuníamos en torno a la mesa y el postre era una enorme sandía, de las más grandes, y que tenía un sabor espectacular, recuerdo el sabor a auténtica sandía, que pocas veces he vuelto a probar, así como los melocotones en vino que mi abuela preparaba con delicadeza y esmero. Los preparaba o bien por la mañana temprano, o el día anterior para que a la hora de degustarlos estuviesen bien impregnados en vino. No puedo dejar de recordar que junto a esas frutas características que da el campo ciezano hay que probar otras delicias, los granizados de horchata tanto de avellana como los de limón de los Valencianos, además del corte. Eran tradiciones y recuerdos que se vuelven imborrables a pesar del paso del tiempo, además del recuerdo de la compañía de los que ya no están.

Eran veranos en los que vivíamos en plenitud, recuerdo que los veranos se hacían eternos, pero con actividades de todo tipo, la feria siempre marcaba el final del verano, pero recuerdo cómo disfrutábamos, cuando el primer día de feria mis padres nos ‘feriaban’ esas enormes casetas de juguetes que tenían de todo y para todos, y cómo olvidar los turrones de la feria. A mí especialmente siempre me gustó el turrón de ‘nieve’ con y sin cascos.

Recordar las luces y el sonido de los ‘coches de choque’, del ‘tren de la bruja’ de las ‘colchonetas’ junto con el olor del azúcar del algodón rosa son recuerdos que subyacen en nuestra memoria y que cuando hablamos de feria de Cieza nuestra memoria inmediatamente hace camino hacia el pasado.

La feria de Cieza siempre ha sido, junto con la Semana Santa, momentos de reencuentro, momentos de compartir con los tuyos, momentos para disfrutar con un buen helado de Los Valencianos y una buena conversación. La feria es y ha sido siempre el punto de encuentro con amigos y familiares que llevas tiempo sin ver.

Este año, por suerte, se vuelve a celebrar en nuestro pueblo la feria, después del año pasado que no se pudo celebrar debido a la situación epidemiológica, lógicamente se vuelve a celebrar pero con las medidas que disponen las autoridades sanitarias. Aplaudo la decisión del gobierno local de celebrar la feria con las oportunas medidas, el mundo tiene que seguir funcionando, los hosteleros, esos grandes damnificados a los que injustamente se les ha responsabilizado de alguna situación que otra, tienen que seguir viviendo, tienen que seguir manteniendo sus puestos de trabajo, y tienen que seguir generando riqueza.

En la situación actual, con la vacunación por encima del 70 %, con las medidas oportunas, es necesario celebrar actos adaptados a la situación, es necesario seguir generando oportunidades para nuestra economía, y es obligatorio estos días de feria, con las medidas oportunas, tomar un butano bien frío en nuestros bares, con un tomate partío y unas olivas.

A la hostelería le ha tocado la peor parte, y espero y deseo que sea el punto de inflexión, además respaldo totalmente el acierto de que la Asociación de Hosteleros de Cieza fuesen los pregoneros de esta feria.

Yo como ciezano ausente este año sin lugar a dudas disfrutaré de la feria algún día en alguna terraza de nuestra hostelería con una buena cerveza fría, una buena compañía que me permita el reencuentro con personas queridas y sin lugar a dudas una buena conversación. Este año más que nunca “caña en mano y sonrisa en boca”.

¡Viva la Feria de Cieza!

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