Se proclama la república

Francisco Javier Salmerón Giménez

Un amplio sector del Ejército, muy sensibilizado por su desprestigio ante la opinión pública tras la humillante derrota de Annual en la Guerra de Marruecos, abonó la idea de sustituir en el poder a “los políticos” y a los partidos a través de un golpe de estado, que tuvo lugar  el 13 de setiembre de 1923 encabezado por el general Miguel Primo de Rivera. No se trataba de un golpe de estado al estilo de los del siglo XIX, que siempre se habían hecho en apoyo de un partido político, sino que el objetivo era acabar con el propio sistema liberal y parlamentario de la Restauración y establecer en su lugar una dictadura que “normalizase” el país. El rey Alfonso XIII dio su visto bueno a la nueva situación nombrando presidente del Gobierno al general. 

Tras varios años de creciente oposición social a la Dictadura y temiendo por su propia situación, Alfonso XIII provocó la dimisión de Primo de Rivera en enero de 1930. Para sucederle nombró presidente al general Berenguer (a quien sucedería el almirante Aznar), que deberían organizar la vuelta a la normalidad del sistema liberal.  

            Pero en agosto de 1930 habían firmado el Pacto de San Sebastián los partidos republicanos de derecha e izquierda, los socialistas y los regionalistas con el objetivo de acabar con la monarquía de Alfonso XIII. A partir de ese momento la agitación política y social fue aumentando y la respuesta de la “dictablanda” fue convocar elecciones municipales, a las que debían seguir otras legislativas con la finalidad de crear unas Cortes constituyentes.

En la mayoría de las ciudades españolas las urnas dieron la victoria a los partidos firmantes del Pacto de San Sebastián, como en Cieza donde la mayoría de los concejales elegidos formaban parte de la coalición antidinástica: 10 socialistas, 5 radicales socialistas, 4 radicales lerrouxistas, uno de derecha republicana, por un monárquico y un independiente: José Pérez Gómez, hijo de Juan Pérez Martínez, representante de la política ciervista en Cieza, apartado de la vida pública por la dictadura. Los más votados fueron el radical lerrouxista Diego Giménez Castellanos, con 907 votos, el radical socialista Juan Lozano García, con 890 y el socialista Pascual Salmerón Real, con 886.

La amplitud de la victoria de las fuerzas que pretendían la república fue similar en las principales poblaciones de la provincia de Murcia. Como en Archena, donde el primer alcalde republicano, el farmacéutico Juan José Carretero, resumió su programa de gobierno con el lema ‘Instrucción, Sanidad y Justicia’. La mayor manifestación se produjo en Yecla, donde desde el día anterior ondeabas en lo alto de un árbol de la alameda del Lavaor una bandera republicana, la misma que en 1873 había sido izada en la torre de la Iglesia Vieja por los defensores de la Iª República. Una inmensa manifestación de más de 6.000 personas acompañó a los miembros del comité revolucionario con los sones de la Marsellesa para tomar posesión de la Casa Consistorial.

            En Cieza tuvo lugar también una importante manifestación popular en apoyo a la República en la noche del mismo 14 de abril. Es muy posible que alguno de sus participantes se parase a observar, sobre las dos de la madrugada, el paso por la ciudad  de una extraña comitiva de cinco automóviles, uno de los cuales era un Duesenberg  conducido por el rey en su camino hacia Cartagena, desde donde saldría de España en dirección a Marsella. Había renunciado a la Jefatura de Estado, aunque sin una abdicación formal.

La constitución efectiva del Concejo ciezano se aplazaría hasta junio dadas las reclamaciones presentadas a su escrutinio, por lo que se formó hasta entonces una Comisión Administrativa Municipal presidida por el presidente de Acción Republicana, José Templado Martínez. Fue nombrada, siguiendo las instrucciones del Gobernador, por el Comité de la conjunción republicano-socialista y funcionó hasta que los concejales fueron ratificados en sus cargos. Entonces, el 6 de junio, se constituyó definitivamente bajo la presidencia del médico republicano Félix Templado Martínez, con el apoyo de 19 de los 22 concejales elegidos, dado que se repitieron las elecciones en los distritos electorales primero y cuatro de la población, en los que los candidatos de la Conjunción Republicano-Socialista coparon todos los puestos en liza.

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