Medicación vs terapia psicológica

Hace unos días comenté en esta misma columna los beneficios de recibir ayuda psicológica. Y es que ir a terapia es, en algunos casos, imprescindible para nuestra salud mental, aunque no todo el mundo acude. Se da el caso de algunas personas que no acuden porque no se encuentran preparadas o simplemente no tienen esa voluntad, pero también hay personas que quieren ir a terapia y no pueden. En algunos casos, estas personas quizás económicamente no pueden permitirse un psicólogo privado

María Guirao – Psicóloga

¿Cuál es la opción pública para una persona con problemas psicológicos? En la mayoría de ocasiones, cuando una persona no se encuentra emocionalmente bien puede comentárselo a su médico de cabecera, el profesional, muy probablemente, tratará de escuchar al paciente y de darle algunas pautas para manejar lo que le comenta. El profesional también podría recetarle al paciente pastillas o derivarlo a psiquiatría. Pero en la gran mayoría de los casos es probable que no pueda derivar a la persona al profesional de psicología del centro, puesto que están colapsados de trabajo, o, si en el mejor de los casos lo deriva, quizás sea atendido al mes siguiente, aproximadamente.

Por lo tanto, una de las solucionas que encuentra la persona que acude al médico es las pastillas que le ha recetado. Según la ‘Organización de Consumidores y Usuarios’, debido a la situación de saturación sanitaria y falta de profesionales anteriormente comentada, la tendencia en la actualidad de la sociedad española es recetar medicación antes de acudir a terapia.

Sí que es cierto que la medicación puede ayudar por cierta parte, aunque solo ayuda a paliar los síntomas a corto plazo. Por otro lado, los tratamientos farmacológicos tienen numerosos efectos secundarios, además, en algunas ocasiones pueden llegar a cronificar los trastornos. Asimismo, los tratamientos farmacológicos no van a la causa del problema, en la mayoría de las ocasiones, no nos enseñan estrategias para gestionar mejor o aprender a llevar las situaciones que nos pueden crear malestar. Por otro lado, el tomar medicación para algunas personas puede ser una opción ‘sencilla’, aprendida, siendo una voluntad de solucionar los problemas de una forma rápida e indolora. Y es que a algunas personas les cuesta afrontar esta idea de que quizás necesitan ayuda psicológica y esto les genera una gran inseguridad.

En concreto, durante la terapia psicológica se afrontan situaciones que quizás puedan ser, en un primer momento, complejas para la persona, pero que ayudan a crecer y a mejorar con el trabajo de uno mismo. Y es que, desde mi punto de vista, las personas solemos valorar de forma más positiva para nosotros mismos aquello que, pese a las dificultades, conseguimos con esfuerzo e interés, lo valoramos más que aquello que se nos da fácilmente, con el simple hecho de tomar una pastilla. Durante la terapia la persona que acude se está diciendo a sí misma que merece la pena dedicarse ese tiempo y trabajo.

Para concluir, comentar que existe una alta evidencia de que la terapia psicológica obtiene resultados de mayor calidad a largo plazo que la terapia farmacológica. Además, la terapia psicológica no tiene riesgos para la salud ni los efectos adversos de la medicación. Por todo ello es muy importante que las personas seamos cada día más conscientes de la importancia de cuidar nuestra salud mental y disponer de medios para ello.

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