La necesidad de la Ley de Memoria Democrática

Joaquín Castaño Balsalobre

Después de 43 años para recuperar la democracia en nuestro país se hace necesaria una ley que haga justicia con las víctimas del franquismo y la represión, una ley que fomente la cohesión y la solidaridad entre las distintas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales. En este país después de hacer una transición modélica, en la que todos supieron ponerse de acuerdo con el único objetivo de transitar de una dictadura hacia nuestra democracia, unos dejaron formalmente el franquismo y otros tuvieron que renunciar a gran parte de sus principios republicanos solo con el objetivo de que llegase la democracia, y para que volviera a nuestro país un sistema de libertades, todos pagaron su precio, unos más que otros, pero todos lo hicieron.

Lo que nuestra transición no hizo, y yo soy de los que pienso que no era el momento, fue hacer un reconocimiento a través de una ley para las personas que padecieron persecución, violencia por razones políticas, ideológicas, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual durante el periodo entre el golpe de Estado de 1936, la Guerra Civil y la Dictadura franquista.

Una ley tan necesaria en la reparación moral de las víctimas del franquismo que hace recordar que durante los 38 años a los combatientes de Franco se les reparó largamente con la obtención de títulos, puestos en las administraciones, la concesión por parte del Estado de honores, y de licencias administrativas de loterías, estancos y demás prebendas que dejaron en clara desventaja a los represaliados del franquismo.

Una ley necesaria, la de memoria democrática, para dar luz y cabida en la España democrática actual a que en los colegios se pueda estudiar ese periodo de una forma objetiva, condenando, como no puede ser de otra forma, desde las instituciones democráticas el Golpe de Estado de 1936 perpetrado por algunos militares, dirigidos por el dictador Franco.

Es el momento de reparar, de hacer justicia con los hombres y mujeres que lucharon por la democracia en este país, por todas las personas cuyo único objetivo fue defender la legalidad constitucional de 1931, una legalidad que el franquismo durante 38 años se encargó de embarrar con el único objetivo de justificar y legitimar un golpe de Estado contra un país democrático.

Es necesario hacer una reparación moral y social de las víctimas del franquismo, de las víctimas que por solo defender los principios democráticos todavía sus familias no los pueden enterrar dignamente porque se encuentran perdidos en alguna zanja o cuneta. Es necesario reparar y dignificar el nombre y la memoria de tantos hombres y mujeres que fueron perseguidos de forma injusta, es necesaria la reparación para las familias de los exiliados republicanos que tuvieron que huir de su patria por no caer en la carnicería del general Franco. Es necesario reparar a los nombres y la memoria de los hombres y mujeres que todavía a día de hoy figuran sus nombres en los ficheros de antecedentes penales de nuestro país como delincuentes o como enemigos de España “adhesión a la rebelión” cuando su único delito solo fue defender la legalidad constitucional.

Se hace tan necesaria esta ley que no podemos mirar para otro sitio y argumentar que eso ya pasó hace 85 años y que está todo olvidado, un Estado democrático como el actual no puede olvidar a sus compatriotas que todavía están desaparecidos en cunetas y cuyas familias no pueden dar una digna sepultura, nuestro Estado no puede mirar para otro sitio y comprobar cómo existen familias que se sumaron a la carnicería del Estado franquista y se les recompensó con todo tipo de prebendas.

Un partido político dentro de nuestro estado democrático no puede mirar para otro sitio, no puede estar más preocupado de dictaduras extranjeras como Cuba cuando en este país una dictadura machacó a cientos de compatriotas.

Cada día me sorprende más la actitud del PP y de Pablo Casado, junto al que recientemente, en una conferencia, el ex ministro de UCD el Sr. Camuñas argumentaba delante del líder de los populares que el 18 de julio de 1936 no se perpetró ningún golpe de Estado. Y con el silencio cómplice del líder de los populares. (A los pocos días Núñez Feijóo del PP condenó el golpe de Estado de 1936). Eso no se puede permitir en un sistema democrático, esto viene a demostrar que, tristemente, el PP no ha roto con su pasado, pues ahondan sus raíces en la dictadura franquista.

Conozco a muchas personas que pertenecen al PP, o que han pertenecido, unos, franquistas reconocidos, otros abrazaron la democracia y deslegitiman la acción de la dictadura. Creo que hay todavía personas que no ven necesaria una ley de este tipo que ponga luz, justicia y reparación contra la tremenda injusticia que supuso el golpe de Estado y la posterior dictadura franquista. Seguramente hay personas que no ven necesaria esta ley y argumenten que aquello ya pasó hace mucho tiempo, y coincide tristemente que algunas de estas personas tienen a miembros de sus familias que fueron agraciados por el Movimiento Nacional con la concesión de licencias administrativas como Apuestas y Loterías del estado, estancos y distintos puestos en la administración y en las cajas de ahorros.

Con esta Ley se pretende cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político.

Tampoco podemos dejar en el olvido la incansable labor que cientos de maestros republicanos demostraron durante la vigencia de la II República, un sistema de enseñanza innovador y que fue truncado por la guerra civil y por la depuración a la que la inmensa mayoría de estos fue sometida, despojándolos de sus puestos de funcionarios y relegándolos al sistema privado de clases particulares para que pudieran sobrevivir.

VERDAD, JUSTICIA, REPARACIÓN Y MEMORIA.

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