Actualidad política

Joaquín Castaño Balsalobre

Sinceramente, no me gusta nada lo que está pasando en nuestro país, este pasado fin de semana asesinaban a un chico de 24 años en Galicia, espero y deseo que los responsables de la brutal paliza que le ha costado su vida sean juzgados y que cumplan la condena oportuna.
Más allá de los responsables directos de la agresión, tenemos que mirar a nuestro alrededor y, de forma global, ver lo que está ocurriendo en nuestro país con la clase política que tenemos. Tenemos una oposición que no se merecen los votantes de esos partidos, pues solo están buscando el enfrentamiento, ya no dialéctico en el Parlamento, que es lícito y necesario, sino el enfrentamiento personal en el marco de nuestra sociedad.

Esto ocurre concretamente con la ultraderecha que coge como argumentos los propios de una ‘barra de bar’ o de un ‘mercado’ y los eleva al Parlamento, amplificándose de esta forma las diversas ocurrencias que, en algunos casos, rayan el ridículo y, en otros, crean un clima de hostilidad y de ruptura social que, bajo ningún concepto, un representante público debiera promocionar.

El odio genera odio y la ultraderecha ya tiene experiencia en cómo hacerlo. Envenena a la sociedad con su odio y provoca el enfrentamiento entre semejantes: “Los inmigrantes tienen más ayudas que los españoles”, FALSO, y además usan esta mentira para crear enfrentamientos. “Los inmigrantes vienen a quitarnos el trabajo”, FALSO, el Fondo Monetario Internacional ya ha recomendado a nuestro país en varias ocasiones que para el sostenimiento de las pensiones se deben recibir en nuestro país 5,5 millones de inmigrantes hasta 2050.

La ultraderecha argumenta “La violencia de género no existe, es violencia y no atiende al género”, FALSO, desde que existen registros oficiales a partir de 2003 ya hay contabilizados casi 1.100 asesinatos machistas a mujeres y 756 menores huérfanos. “Las personas LGTBi son un lobby de presión para imponer su ideología”, FALSO, los derechos de las personas LGTBi están recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en nuestra Constitución Española y en diversas leyes que amparan y protegen el derecho de las personas LGTBi.

Y ahí es donde viene el problema, en la difusión y amplificación de la mentira y de las medias verdades. Hay gente que, de forma consciente o inconsciente, hace caso a las proclamas de esta derecha incívica y pone en el ojo del huracán a los colectivos que marca, por lo que nos encontramos con un enfrentamiento social preocupante. Y esto no es nada nuevo, solo tenemos que revisar la historia de España y de Europa y ver el paralelismo entre cómo nace el fascismo y cómo se desarrolla, y nos podemos quedar sorprendidos, su similitud.

En otro orden de cosas, en el PP de Cieza siguen las aguas revueltas, ya que esta semana se ha vuelto a debatir en el Pleno ordinario el rechazo del recurso presentado por la Concejala del PP, María Turpín, exponiendo su desacuerdo con lo que dictan los informes de los técnicos municipales, que no es otra cosa que declarar incompatible su sueldo de concejala liberada al 100% con el ejercicio de su actividad habitual. Sinceramente, como ya he dicho en alguna ocasión, el actual PP se equivocó, y se enroca en una posición que no tiene ni visos de legalidad ni ningún fundamento ético o moral.

Partiendo del supuesto de que fuese compatible el desempeño de las funciones de coordinadora del grupo municipal Popular al 100% con el ejercicio de su actividad profesional, cosa que no es, las leyes lo determinarían claramente y los informes de los técnicos municipales así lo certificarían. Pero aquí existe una cuestión ética y moral que se está pasando por alto, y todo el mundo, entiendo, comprende y asimila que cualquier trabajador dentro de su horario laboral a jornada completa no puede estar desempeñando dos trabajos a la vez.

Y ya existe algún militante histórico del PP que no ve con buenos ojos lo que la actual dirección está haciendo con este asunto, y claro, es lógico porque yo he conocido a miembros del PP que cuando estaban en el gobierno y en la oposición, algunos incluso sin liberación y en sus puestos de trabajo, se lo curraron mucho. Así que todo esto, además de ser poco ético, poco moral, es también poco edificante y dice mucho de gente que quiere gobernarnos con una ambición al dinero desmedida. Yo cuando veo a personas con esa ‘hambruna de dinero’, siento que dejan de tener cualquier valor como cargo público. Lo siento, pero mis principios y lo que me han enseñado es todo lo contrario. He sido cargo público y, antes de serlo, cargo orgánico, y nunca antes de ser cargo público, durante muchos años, recibí jamás ni un céntimo, ni siquiera el kilometraje para ciertos desplazamientos a reuniones de obligada presencia, lo hice así entonces y lo volvería hacer 1.000 veces, porque hay cosas que son vocacionales, gente con vocación de servicio público, lo demás, a mí, personalmente, me sobra. Pero claro, hay quienes se consagran a la política para ostentar un cargo que ayude a los ciudadanos, y quienes son más bien una carga para el conjunto de los contribuyentes.

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