El Melocotón de Cieza

Joaquín Castaño Balsalobre

Hablar de melocotón de Cieza es hablar de verano, es recordar momentos y olores característicos ligados a mi infancia y a sus periodos de verano. El melocotón de Cieza es algo más que una deliciosa fruta característica tanto por su olor como por su sabor.

Para muchos ciezanos hablar de melocotón es prácticamente hablar de su vida y de su obra, muchos hombres y mujeres que durante generaciones, en algunas ocasiones poniendo todo el cariño y el buen hacer, han criado y cosechado uno de los frutos que, a día de hoy, cada vez es más valorado y apreciado.

Muchísimos ciezanos han labrado un futuro gracias a este fruto, gracias al empeño de muchos agricultores que depositaron todas sus fuerzas, dedicación y ahorros en cultivar melocotones, incluso en épocas en las que no era nada fácil sacar adelante cosechas, sin protección y a expensas de las inclemencias del tiempo.

Y sí, en Cieza se cultiva uno de los mejores melocotones del mundo, por allá por donde he tenido oportunidad lo he dicho, y no soy yo una persona de alabar cuestiones que no sean justas, pero en este caso, siempre lo he considerado así más allá de los cánones y modas pasajeras.

Hace unas semanas recibíamos la importante noticia de que el Melocotón de Cieza tiene ya su propia IGP, un sello de distinción que ahora avala aquello por lo que muchos ciezanos y ciezanas han luchado durante muchos años consiguiendo un justo y merecido reconocimiento.

Un reconocimiento que, a mi juicio, llega en un buen momento, en un punto de inflexión que viene a reconocer la distinción de nuestro melocotón con el resto de melocotones, en un momento en el que se nos dice que el camino es el que hace generaciones trazaron otros hombres y mujeres que siempre creyeron en el melocotón de Cieza como potencial para generar riqueza en nuestro municipio.

Un camino que sin duda no ha sido fácil, y no ha sido rápido. Promover, a principios de los años 80, las Ferias del Melocotón, fue una de las mejores ideas para la época con el fin de potenciar y poner en valor nuestro preciado fruto, aunque tristemente se truncó con el advenimiento de gobiernos locales que pensaron que eso de la Feria del Melocotón era algo muy primario, y parte de esos gobiernos abrazaron el ‘pelotazo urbanístico’ y los campos de Golf por encima de nuestro producto estrella que venía cultivándose durante siglos. Recordemos que en el yacimiento islámico de Siyâsa (siglos XI-XIII) fueron descubiertos huesos de melocotón.

Después del estrepitoso fracaso del maná de los campos de golf, que iba a ‘solucionar la vida a generaciones de ciezanos’ (nótese la ironía) y la posterior crisis, se demostró que lo que genera riqueza es lo que se viene cultivando desde hace siglos y que lo hace diferente al resto de lugares, y eso es nuestro melocotón.

Afortunadamente, el actual equipo de gobierno siempre lo tuvo claro, sabía que el camino era el trazado desde los años 80 para poner en valor nuestros recursos utilizando nuevas técnicas y nuevos métodos, y así, el empeño que, me consta, se viene realizando desde el 2015 hasta ahora, como los buenos melocotones, ha dado sus frutos y lo ha hecho de la mejor forma posible, como es por parte del Gobierno de España del reconocimiento de la IGP de nuestro melocotón.

Sin duda, con este reconocimiento, se pone en valor el trabajo de tantos hombres y mujeres que de forma anónima han trabajado sin descanso para obtener este sello distintivo que tanto bien va a hacer para nuestra agricultura. Un reconocimiento que reportará beneficios prometedores para los ciezanos y ciezanas, porque siempre he dicho que directa o indirectamente, del melocotón de Cieza comen el conjunto de los ciezanos, ya que es nuestro motor económico.

Ya tenía ganas de ver en un supermercado de fuera de la Región de Murcia que nuestro melocotón tiene su sello de calidad y distinción, además, poder oler el melocotón de tu tierra a 450 km, es una forma de estar presente en la Cieza que evoca esos inolvidables olores de la infancia.