#DéjanosCuidarte

Joaquín Jordán

Esta semana, en nuestra sección #dejanoscuidarte, respondemos a la pregunta que nos plantean: Tengo dolor de estómago…. ¿tomo un omeprazol, por ejemplo?

Bien déjame que te diga que No. El motivo que me lleva a decirte que no, es que a pesar de ser un fármaco con un excelente perfil de seguridad puede presentar efectos secundarios, adversos, importantes. Dentro de ellos se encuentra: el dolor abdominal, las náuseas, la diarrea, las flatulencias o el estreñimiento, de carácter leve. Por otro lado, estos fármacos pueden interaccionar con otros fármacos modificando su eficacia.

Brevemente, te recordaré que el omeprazol pertenece a una familia de fármacos conocidos familiarmente como protectores gástricos, aunque si tenemos en cuenta la Farmacología no lo son, y se clasifican como inhibidores de la secreción ácida gástrica o inhibidores de la bomba de protones (IBP). En realidad, se trata de profármacos con una vida media muy baja, de minutos, que necesitan ser activados en nuestro organismo para ejercer su función. Esta activación debe producirse en el mismo lugar donde se encuentra la bomba de protones, y no más lejos pues no ejercería su función. Es por ello que este grupo de fármacos se administra en forma de cápsulas gastrorresistentes ya que deben ser capaces de pasar el estómago, sin liberarse y llegar al intestino. Una vez en el intestino se absorberá, pasa a la sangre y desde allí alcanzará el estómago donde en el canalículo sufre la cascada de activación que antes hemos citado. Por tanto, es muy importante recordar dos cosas: la primera que en el caso de los inhibidores de la bomba de protones NO debemos abrir la cápsula y disolverlo en agua. Y la segunda que esta familia de fármacos requiere de un tiempo de latencia, el que transcurre desde la administración hasta que aparece el efecto, en algunos casos superior a una hora. Esto último hace que deba ser administrado en ayunas, normalmente al levantarnos, antes de desayunar.

Por otro lado, son fármacos que requieren de un seguimiento farmacoterapéutico especial principalmente en determinadas ocasiones donde estos fármacos son pautados en tratamientos crónicos o prolongados en el tiempo (más de dos años). En este caso se han descrito casos de un crecimiento excesivo bacteriano gástrico y duodenal. O se han descrito alteraciones en la biodisponibilidad de oligoelementos como el magnesio, o de vitaminas como la vitamina B12. Por ello hay que tener una especial insistencia en el uso adecuado de estos fármacos. Los fármacos como el omeprazol y otros similares se han convertido en uno de los grupos con mayor abuso en su consumo. Como todo medicamento tiene unas indicaciones adecuadas fuera de las cuales su uso no está justificado.

El consejo que en esta ocasión te doy es que quizás sea más adecuado usar un fármaco antiácido tipo base débil como puede ser el hidróxido de aluminio o de magnesio, el almagato o el bicarbonato.

 

Gracias por tu pregunta.

Pablo Jordán, tu boticario de guardia