Ventajas de pedir orientación psicológica

Hace un tiempo atrás el pedir ayuda en lo relacionado con la salud mental ha podido ser
un tabú o un estigma. Sin embargo, hoy en día se está normalizando cada vez más el
pedir orientación en los servicios de salud mental. Quizás vamos aceptando que las
personas pueden pasar por problemas o situaciones en la vida en las que se necesite
acudir al psicólogo. Además de esta aceptación de la necesidad, está demostrado que los
tratamientos psicológicos tienen su eficacia. Sin olvidar que esta situación de crisis
sanitaria en la que vivimos ha hecho que muchas personas pidan por primera vez ayuda
psicológica.
Es paradójico el hecho de que para algunas personas el ir al psicólogo puede dar la
sensación de ser alguien emocionalmente débil o inestable, cuando realmente en mi
opinión es todo lo contrario. Cuando una persona pide ayuda psicológica se da la
oportunidad de aprender nuevas herramientas y entender diferentes puntos de vista para
poder adaptarse mejor a lo que está viviendo en el momento en el que se encuentra.
Desde mi punto de vista, ir al psicólogx llega a ser un acto de valentía, ya que en
muchas ocasiones la persona antes de acudir ha intentado otros medios para gestionar la
situación que le genera malestar y quizás no ha conseguido los resultados esperados. Por
lo tanto, el sentarse delante de un profesional, de alguna forma, es valiente e inteligente
puesto que reconoce que lo mejor en este punto es pedir ayuda.
Son muchos los beneficios de ir a consulta psicológica, por ejemplo, uno de ellos podría
ser el mero hecho de ir, ya que yendo a un profesional y dedicando tiempo a tu salud
mental te estás diciendo a ti mismx que mereces esa ayuda. Otra de las ventajas es que ir
a terapia nos ayuda a conocernos a nosotrxs mismxs. Durante el proceso de la terapia se
pone el foco en muchas ocasiones en cómo procesamos las cosas que nos pasan y cómo
estamos actuando. En este proceso se va aprendiendo a entender nuestro propio
funcionamiento.
Otro de los puntos positivos de acudir a terapia es la relación de confianza que se crea
con el profesional. Esta relación de confianza es muy necesaria para el desarrollo de la
terapia, y es el profesional el responsable de crear el vínculo de confianza. A través de
este vínculo la persona que acude se siente aceptada incondicionalmente, en el mejor de
los casos. Sintiéndose así la persona estará más predispuesta a expresarse sin miedo o
sin reparo a ser juzgada.
Para acabar, es clave comentar, lo liberador que es para una persona ir a terapia. Muchas
personas cuando acuden a consulta informan sentir “menos peso sobre sus hombros”,
viviendo que una persona los escucha y no los culpa. En definitiva, podría pasarme
páginas y páginas hablándoles de lo bueno que es ir a terapia ya que lo veo en mi día a
día, aunque pensándolo mejor, ¿qué voy a decir yo si soy psicóloga?